Vuelvo unos años atrás, a recordar una película que me encanta, y no me canso de ver, Eduardo Manostijeras. Del gran Tim Burton y el actorazo Johnny Depp, una combinación que siempre me encanta.

"- Hace mucho tiempo, un inventor vivía en esa mansión. Inventaba muchísimas cosas.
Un día, creó a un hombre. Y le dio entrañas, un corazón, un cerebro. Todo. Bueno, casi todo.
Verás, el inventor era ya muy viejo. Murió antes de poder acabar al ser que había creado. Así que el hombre se quedó solo. Inacabado, y completamente solo.
- ¿Y no tenia nombre?
- ¡Claro que tenía nombre! Se llamaba Edward.
- Antes de que él viniera, no nevaba nunca. En cambio después, sí nevó. Si él no siguiera vivo, ahora no estaría nevando..."

Eduardo Manostijeras es un personaje raro, solo y abandonado que es incomprendido por los que le rodean, en una sociedad que prejuzga y teme a quien es distinto o no conoce. Esta película además, incluye el que quizás sea el motivo más repetido de las obras de Tim Burton: el meter como protagonista a un personaje extraño, que rompe los esquemas de estrella protagonista y que, en cierto modo, es un reflejo del propio Burton.

"-Abrazame Edward.
-No puedo."

Es una película que te emociona y te divierte. Desde el primer momento, se le coge mucho cariño a Edward, quien con su carácter amable y tímido, consigue crear un ambiente de empatía con el personaje.

En definitiva, si no habéis visto la película, recomiendo que la veáis.